Aprobada la nueva directiva que impone auditorías energéticas a las grandes empresas

Los eurodiputados han aprobado en sesión plenaria la nueva directiva sobre eficiencia energética que obliga a renovar un mínimo de edificios públicos y que impone auditorías energéticas a las grandes empresas. Asimismo los países de la UE deberán imponer a las compañías energéticas en su territorio un porcentaje de "ahorro de energía acumulado" mínimo para 2020.

El Parlamento Europeo reunido en sesión plenaria ha aprobado una nueva directiva sobre eficiencia energética que los Estados miembros deberán transponer en un año y medio, y que exige a los gobiernos nacionales renovar cada año el 3% de la superficie total de los edificios con calefacción y/o sistema de refrigeración que tenga en propiedad y ocupe su administración central. Esta medida se aplicará a los edificios con una superficie útil de más de 500 metros cuadrados y, a partir de julio de 2015, a los de más de 250 metros cuadrados. Los Estados miembros también podrán recurrir a métodos alternativos para lograr un ahorro energético equivalente.

La nueva directiva supone además que las grandes empresas tendrán que someterse cada cuatro años a una auditoría energética. Las auditorías se iniciarán tres años después de la entrada en vigor de la directiva y correrán a cargo de expertos acreditados en el ámbito de la energía. Las PYMEs quedarán excluidas, pero los países de la UE deberán imponer a las compañías energéticas en su territorio un porcentaje de ahorro de energía acumulado mínimo para 2020. Dicho ahorro no podrá ser inferior al 1,5% de las ventas anuales de energía a clientes finales entre 2014 y 2020. Las ventas de energía destinada al transporte pueden quedar excluidas y también se podrá recurrir a métodos alternativos, siempre que el ahorro energético logrado sea equivalente.

Se estima que la reducción del consumo energético de la UE en un 20% puede ahorrar cerca de 50.000 millones de euros al año, tal y como propuso la Comisión Europea en su Plan de Acción presentado en noviembre de 2011. Por este motivo, la directiva anima a los Estados miembros y a las regiones a hacer un uso pleno de los Fondos Estructurales y del Fondo de Cohesión para incentivar la inversión en medidas de eficiencia energética. El Fondo Europeo Agrícola y el Fondo Europeo de Eficiencia Energética también pueden servir para costear las medidas de ahorro energético contempladas en la directiva. Los países de la UE deben fomentar el empleo de estos y otros mecanismos de financiación.

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