Las causas del cambio climático

El manto de gases que mantiene cálido nuestro planeta se está volviendo más espeso. Esto se debe a que cuando quemamos combustibles fósiles y cortamos nuestros árboles, añadimos gases de efecto invernadero a la atmósfera que atrapan el calor del sol, haciendo que la temperatura de la Tierra aumente. El resultado es que el clima se vuelve más impredecible y produce grandes cambios en la vida de nuestro planeta.

Cuando quemamos combustibles fósiles – petróleo, carbón y gas natural – para producir electricidad, calentar nuestros hogares y oficinas, cocinar, o mover nuestros automóviles, el dióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero, es liberado a la atmósfera. Una vez liberado, el CO2 puede permanecer en la atmósfera hasta 200 años, calentando nuestro planeta. Desde que comenzamos a utilizar grandes cantidades de combustibles fósiles con la Revolución Industrial, hemos venido realizando un gran experimento con nuestro planeta. Nadie conoce las consecuencias que a largo plazo nos esperan.

El 4 de noviembre de 2016 entró en vigor el Acuerdo de París en un tiempo récord sin precedentes. A diferencia del Protocolo de Kioto, que requirió de 9 largos años para alcanzar el número de ratificaciones necesario, el nuevo acuerdo, que presuntamente servirá para frenar el calentamiento global durante las próximas décadas, lo ha logrado en un lapso de tiempo de menos de un año. Si bien en Amigos de la Tierra celebramos el éxito de las negociaciones a nivel diplomático, alertamos sobre la insuficiencia de las actuales Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC’s en inglés) presentadas por los firmantes y hacemos especial hincapié en la carencia de las propuestas españolas y europeas.

Ya al terminar la Cumbre de París de 2015 fuimos una de las más críticas con el texto aprobado, y advertimos entre otras cosas del carácter no vinculante del mismo y de la ausencia de derechos sociales.

La ciencia indica que a pesar de los planes presentados a Naciones Unidas, la suma de los objetivos actuales nos dirige hacia un calentamiento de 3,5 grados de ahora a final de siglo, mientras el texto del Acuerdo de París reconoce la necesidad de permanecer muy por debajo de los 2 grados y tratar de mantener la temperatura global por debajo del 1.5.

En este sentido, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, IPCC, o la Agencia Internacional de la Energía, AIE, sugirieron la necesidad de reducir en un 80% las emisiones para 2050, una cifra totalmente desconectada con los planes presentados.

También la rama de Medio Ambiente de la ONU dio a entender hace dos días en su informe anual sobre la disparidad en las emisiones que el mundo debe incrementar de manera drástica y urgente sus objetivos para reducir aproximadamente otra cuarta parte las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero previstas para 2030 y tener alguna posibilidad de minimizar el peligroso cambo climático. Los impactos asociados a porcentajes inferiores de reducción son desoladores: más pobreza, más sequía y un aumento del nivel medio del mar, con consecuencias nefastas.

Un pequeño esquema del proceso a continuación

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