Un futuro sin nucleares en España

La primera nuclear que se inauguro en nuestro país fue la de Zorita o José Cabrera en 1968 con una potencia de 150 Mw, más tarde llegaría Garoña, en el Valle de Tobalina (Burgos) en 1971 con una potencia de 466 Mw. Luego vinieron los restantes proyectos en los años ochenta como las centrales de Almaraz I, Asco I, Almaraz II… que fueron inundando toda la geografía nacional. La respuesta social a través de del movimiento antinuclear fue desarrollándose y ampliando sus movilizaciones en contra de este tipo de generación de energía. El momento álgido llego en 1990 cuando se impulso una Iniciativa Legislativa Popular Antinuclear, que lamentablemente no logro sus objetivos.

La energía nuclear siempre ha estado asociada a accidentes y averías. Mientras que en las plantas convencionales de producción de energía, los accidentes tienen un radio de acción y unas consecuencias más limitadas. En el caso de las centrales nucleares sus consecuencias son devastadoras. El primer accidente se produjo en 1952 en la planta de Chalk River, Otawa (Canada) al fundirse parcialmente el núcleo pero sin causar daños personales, años, más tarde se produjo una fuga radioactiva. Más tarde irían produciéndose como en Three Milles Island – Harrisburg en el año 1979 se produjo la emisión de una nube radioactiva de unos treinta kilómetros cuadrados. No se produjeron victimas mortales aunque puedo haber un aumento de los casos de cáncer y de leucemia en la zona. Este accidente llego según la Escala Internacional de Accidentes (INES) a la categoría 5 sobre un total de 7, lo cual supone un accidente con consecuencias amplias.

En el año 1986 en Chernobil durante unas pruebas para aumentar la seguridad del reactor, se produjo un aumento súbito de la potencia en el reactor 4, produciéndose el sobrecalentamiento del núcleo del reactor de la central nuclear y con él la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. Se produjo la emisión de 200 toneladas de material con radiactividad equivalente entre 100 y 200 bombas atómicas como la utilizada en Hiroshima. Se oculto en un primer momento por la Unión Soviética, siendo un grupo de científicos suecos los primeros en darse cuenta del accidente. Se produjo la muerte de más de 200.000 personas en Ucrania, Rusia y Bielorrusia.

En el año 1989 se produjo el accidente nuclear más grave en nuestro país, en Vandellos I (Tarragona). Se produjo un incendio que ocasiono importantes problemas para asegurar la refrigeración del reactor. No se produjo emisión de radiactividad al exterior, sin embargo fue declarado como accidente 3 dentro de la escala INES. Más tarde la empresa propietaria de esta central decidió proceder al cierre definitivo de la central, ante las demandas del CSN.

En mayo del año 2006 la central de Zorita, la más antigua, después de 38 años de actividad se procedió a desconectarla de la red. Este era el comienzo del proceso de desmantelamiento de esta central nuclear cuya duración se ha estimado en 9 años.

En año 2011 como consecuencia de un terremoto y un tsunami se produjo la parada de los sistemas de refrigeración de de dos reactores y de cuatro generadores de potencia. A raíz de estos problemas se produjo la fusión parcial del núcleo de los reactores 1, 2 y 3, explosiones de hidrogeno de que afectaron a los edificios que albergaban los reactores 1, 3 y 4 y otros accidentes. Mientras se sucedían estos hechos se producían emisiones de partículas de radioactividad al exterior. Dentro de la escala internacional de accidentes de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial se elevo a 7, el máximo al igual que para la central de Chernobil, para los reactores 1, 2 y 3.

En estos momentos, el Partido Popular está apostado porque la central nuclear de Garoña alargue su vida hasta el 2019, dejando sin valor la decisión del Partido Socialista de cerrar esta central en 2013. De esta forma la central nuclear de Garoña, la más antigua de España, seguirá funcionando siendo su potencia inferior a los 500 Mw por lo que su cierre sería fácilmente asumible por cualquier otra central conectada al Sistema Eléctrico.

¿Es posible un futuro sin nucleares?

La nuclear es una energía que plantea bastantes problemas, no solo motivado por accidentes que pueden ocasionarse, sino por los residuos generados que tienen una vida de miles de años.

En España representa casi un 20 por ciento de la producción global, mientras que las renovables en las que incluimos la eólica, la hidráulica y la solar representan casi el 40%, variando de unos años a otros. Es posible potenciar las energías renovables y olvidarnos de la energía nuclear pero también de otras fuentes de generación de energía como los ciclos combinados de gas natural o centrales de carbón. Ambas fuentes ocasionan emisiones de CO2 a la atmósfera que contribuyen al efecto invernadero.

Es una cuestión de sentido común y de tiempo que las energías renovables pasen a ser la base de la producción de energía en nuestro país. Esto tiene como positivo disminuir la dependencia de la energía nuclear, del gas, del carbón y del petróleo….que muchas veces se encuentran en regiones con importantes problemas sociales.

El desarrollo de las energías renovables debe ser una prioridad tanto del Gobierno Central como de los Autonómicos, e incluso por parte de los Ayuntamientos. Además este desarrollo tiene como consecuencia positiva la creación de empleo en el país, algo tan necesario como indiscutible, además de ser empleo cualificado.

Pero no es cuestión de producir energía verde, también lo es de realizar una política de racionalización en el consumo energético, empleando la energía realmente imprescindible. Realmente estamos ante un futuro que debe estar basado en las energías renovables. No hay otra forma de poder garantizar un planeta sano para las próximas generaciones.

En Logroño, 11 de marzo de 2012

 

Texto de Juan Donaire, coordinador del Colectivo Ecologista Riojano.

Más información en http://www.lamaguilla.org/web/

Imprime este artículo

Deja tu comentario:


  • Síguenos en: