Weiger, afirma: “Sin las centrales nucleares no se van a apagar las luces”

El director de la organización ecologista alemana BUND (Amigos de la Tierra Alemania), Weiger, afirma: «Sin las centrales nucleares no se van a apagar las luces».  Hubert Weiger fue el primero en prestar el servicio social que sustituye al servicio militar obligatorio en el sector de la protección del medio ambiente. Hoy es director de la organización ecologista BUND. Con el Tagesspiegel habla sobre el cambio repentino de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU, por sus siglas en alemán) respecto a la energía nuclear y sobre la eficiencia energética como verdadera tecnología puente.

El fin de la energía nuclear en Alemania está sellado. ¿Cómo se siente ahora que ha ganado?

Por un lado, nos alegramos de que la política finalmente asuma las posiciones críticas de la energía nuclear que llevamos sosteniendo como asociación de protección del medio ambiente y de la naturaleza desde hace muchos años. Por otro lado, tengo una sensación ambigua ya que hizo falta una catástrofe como la de Fukushima para que se escuchara a las presuntas «Casandras».

En estos días se está creando un consenso en materia de energía nuclear que llevará a que entre 2017 y 2022 se desconecte de la red eléctrica el último reactor. ¿Ante estos hechos, sigue haciendo falta que el BUND se posicione en este aspecto?

Justo esto nos muestra cuánto es necesario que no dejemos de seguir este tema.

Si el uso de la energía nuclear alberga riesgos reales e incalculables no consideramos responsable que solamente se desconecten en un primer momento los reactores más antiguos y los que son especialmente vulnerables de sufrir averías y que otros reactores más nuevos puedan seguir funcionando hasta 2017 o 2022. Exigimos la salida inmediata de la energía nuclear – y eso desde hace tiempo.

¿Qué quiere decir con salida inmediata?

Por razones técnicas, no todos los reactores nucleares pueden desconectarse de la red a la vez. Sin embargo, podría conseguirse hasta el año 2012 o al menos durante la legislatura actual. En los próximos días serán suficientes para Alemania los cuatro reactores nucleares conectados a la red eléctrica. El listón no debe ser qué compromisos pueden lograrse en la política real o con qué se pueden evitar las reclamaciones de indemnización de los operadores. El criterio único tiene que ser la garantía de la integridad física de la población. Esto, por cierto, es también lo que manda la Ley Fundamental.

¿Quién debe pagar todo esto?

Estamos convencidos de que es posible una salida rápida de la energía nuclear sin indemnizaciones. Ya antes de la publicación del informe de la Comisión de la Seguridad Nuclear se sabía que ninguno de los reactores nucleares estaba preparado para aguantar la caída de un avión comercial grande. Esto nos muestra que nos vemos enfrentados a unos riesgos que nos podrían salir muy caros a todos. Y esto sin hablar de los costes exorbitantes del almacenamiento final de los residuos radioactivos. En el caso de un accidente más grave posible, la población y la economía nacional tendrían que hacer frente a unos daños impagables.

¿Esto debería ser suficiente para la Agencia de la Energía Nuclear para que ordene el cierre?

Absolutamente. Especialmente porque sabemos que las luces no se van a apagar cuando se desconecten los reactores nucleares. Por un lado, están las centrales eléctricas convencionales que por último casi no se han utilizado porque su funcionamiento fue menos lucrativo. Y más allá del desarrollo de las energías renovables también existen grandes potenciales de ahorro de energía que todavía no se han aprovechado.

Para que la energía pueda usarse de manera más eficiente y, con ello, reducir el consumo, se necesitan inversiones. No funcionará tan rápidamente, ¿no es verdad?

Se nos confronta con este argumento una y otra vez. El hecho de que se infravalore totalmente el potencial del ahorro también es resultado de que la política no lo tome realmente en serio. Por ejemplo, el Gobierno federal y el Bundestag no fueron capaces de aprobar una ley de eficiencia energética eficaz. Según cálculos del Instituto Federal del Medio Ambiente existe un potencial de ahorro de energía eléctrica de más de 150 horas de teravatios en la industria, el comercio y los hogares privados. La capacidad de los 17 reactores nucleares alemanes es de aproximadamente 150 horas de teravatios y mientras hablamos 13 de ellos no están conectados a la red eléctrica. Si se implementaran las posibles medidas de ahorro de energía, no solamente podríamos prescindir de todas las centrales nucleares y de muchas de las centrales de carbón, sino también se podrían ahorrar costes por valor de diez mil millones de euros al año. El ahorro de energía se amortiza en un hogar privado aproximadamente en el período de un año; en la industria al menos en un plazo de cuatro años. En realidad no existen otras inversiones más rentables. Mi ejemplo favorito en el caso de los hogares privados son las bombas de calefacción. Para ellas se necesitan actualmente alrededor del siete por ciento de la energía eléctrica. Estas bombas funcionan de manera permanente a una fuerza alta sin que importe si se necesita calor o agua caliente o no. Si se sustituyen por bombas eficientes, esta inversión se refinancia dentro de dos o tres años. Este ejemplo nos muestra que existen posibilidades que pueden implementarse rápidamente. Lo que nos indigna es que aunque siempre se habla de la necesidad de reducir el consumo de energía, en la práctica no ocurre casi nada.

¿Y esto por qué es así?

Es así porque lamentablemente no existen grupos de presión para el ahorro, solamente para el consumo de energía. Si el consumo cae, las compañías productoras de electricidad ganarán menos, la recaudación tributaria será menor, etc. Todos quieren ahorrar dinero, allí sí funciona. Pero en relación con el ahorro de energía todavía existe la idea absurda de que nos vayamos a quedar a oscuras.

¿Quiere decretar que hasta el año 2012 tengan que sustituirse todas las bombas de calefacción?

El Plan Renove para coches, que desde nuestro punto de vista es criticable, tenía una cosa buena: Vimos lo que es posible en un tiempo relativamente breve. En un primer momento es necesaria una mayor información sobre las técnicas de ahorro de energía. Si al mismo tiempo existieran programas de subvención para bombas de calefacción o un Plan Renove para electrodomésticos que consumen mucha energía, como por ejemplo frigoríficos, entonces esto funcionaría más rápido. Sin embargo, el potencial más grande de ahorro de energía se encuentra en la industria. La mitad de la energía en este sector la consumen los motores eléctricos. Con relación a ellos no existen requerimientos de eficiencia ni en Alemania ni en la Unión Europea. En Estados Unidos sí existen. Entonces, exportamos bombas de gran eficiencia a Estados Unidos pero no somos capaces de convertirlas en obligatorias aquí en nuestro país.

La Unión Demócrata Cristiana (CDU), el Partido Democrático Liberal (FDP) y el Partido Socialdemócrata (SPD) consideran que el carbón es la nueva tecnología puente. El Instituto Federal del Medio Ambiente y el Consejo de Expertos para Cuestiones Medioambientales ven un papel importante para el gas. ¿Y usted?

Nuestras ideas están muy cerca de las del Consejo de Expertos que ve posible que el suministro de energía eléctrica hasta el año 2050 provenga al 100 por cien de energías renovables. E incluso antes. Es sobre todo por eso que rechazamos la nueva construcción de centrales de carbón. Para la transición, sí que se necesitarán centrales de gas descentralizadas. Éstas deberían optimizarse ecológicamente, es decir, también deberían usar el calor. Tampoco debe haber permisos en el futuro para las centrales de biogás sin generación combinada de calor y electricidad. Naturalmente, la energía eólica tendrá un papel central. Ahora finalmente tenemos la posibilidad de superar los déficits en el sur de Alemania. El estado federado de Baden-Württemberg tiene un nuevo gobierno y la CSU está en proceso de abandonar el bloqueo de las energías renovables. Exigimos que entre el uno y el dos por ciento de la superficie se identifique como zonas de preferencia para las energías renovables. Es menos de lo que se preserva para la extracción de recursos naturales. Esto no significa que en todas estas zonas tengan que construirse molinos de viento. Además, la experiencia nos dice que posibles conflictos pueden solucionarse más fácilmente si se incluye desde el principio a la población en el proceso de planificación en vez de que los inversores les presenten los hechos definitivos sin posibilidad de cambios. Aún mejor es cuando los ciudadanos pueden participar también económicamente y cuando los ingresos vayan a parar en sus manos.

El debate sobre los combustibles de origen agrario muestra que también puede haber algo malo en lo bueno. ¿Dónde ve posibles conflictos de intereses?

Conflictos de este tipo suelen surgir cuando no se consigue pensar en grandes contextos. Un ejemplo es la producción de los combustibles de origen agrario. Existen conflictos de uso entre la producción de alimentos y pienso por un lado y el cultivo de plantas productoras de energía por el otro. Sería menos problemático si se produjeran aceites aglomerados en frío que pueden usarse sin procesamiento en los motores de máquinas agrícolas. Esto es posible a través de sistemas de mezcla de cultivos donde en el mismo área pueden cultivarse una planta alimenticia, una planta de producción de aceite y quizá una leguminosa como fertilizante natural. Los productos se recolectan conjuntamente y después se procesan por separado. Este sistema incrementa la biodiversidad en las áreas cultivadas y apoya la revolución energética. Y esto ya existió alguna vez en Alemania hasta que el Gobierno federal quitara la exención fiscal sobre estos aceites vegetales e introdujera las cuotas de adición para los combustibles de origen agrario. También hay conflictos de intereses acerca del biogás. Aquí es ante todo la legislación de subvenciones la responsable de que el cultivo de recursos renovables como el maíz se subvencione más que el uso de residuos como el abono líquido. Por lo menos hemos alcanzado que el uso de residuos se vea en una posición mejor. Esto muestra que las optimizaciones ecológicas son posibles si se diseñan de manera adecuada las subvenciones. Con ello también se pueden evitar los desiertos de maíz.

Entretanto el Ministro del Medio Ambiente de Baviera Markus Söder intenta adelantar a las asociaciones ecologistas desde la izquierda y la derecha al mismo tiempo. ¿Le sorprende?

Consideramos que el proceso de reorientación dentro de la CSU, que fue iniciado por el Ministro del Medio Ambiente Markus Söder, es un desarrollo positivo. Ocurre raras veces que en la política tenga lugar un cambio tan drástico y lo apoyamos.

¿Todavía le queda algún adversario?

Todavía hay suficiente resistencia por parte de las compañías productoras de electricidad que intentan a toda costa desviarse a otros países de la Unión Europea para participar allí en los reactores nucleares. Siempre ocurre con el argumento: ¿Para qué sirve la salida de la energía nuclear en Alemania si seguimos importando electricidad de fuentes nucleares desde el extranjero? Las grandes manifestaciones contra la energía nuclear que tendrán lugar el 28 de mayo en toda Alemania también se dirigirán contra esto.

La entrevista fue realizada por Dagmar Dehmer.

Diario Der Tagesspiegel, versión online, 22.05.2011

 


 

EL GUARDIA FORESTAL

Hubert Weiger estudió silvicultara en Múnich y Zurich. Tras finalizar el doctorado comenzó a formar a estudiantes en la Universidad de Kassel en 1987. Desde 2002 es docente de la Universidad de Múnich.

ECOLOGISTA

Hubert Weiger fue el primero en prestar el servicio social que sustituye al servicio militar obligatorio en el sector de la protección del medio ambiente y pertenece a la organización ecologista Bund Naturschutz en Baviera desde mediados de los años 70. Desde 2002 es director del Bund Naturschutz. Desde 2007 es presidente de la asociación Bund für Umwelt und Naturschutz (BUND). Su predecesora fue Angelika Zahmt, galardonada con el Premio Alemán del Medio Ambiente.

EL BÁVARO

La organización Bund Naturschutz se encuentra aún más en medio de la sociedad que la asociación BUND. Weiger hizo la experiencia en Baviera que merece la pena trabajar duro en contra de todos los obstáculos. Mientras en los años 70 el Bund Naturschutz todavía se dedicaba a repoblar castores en la naturaleza, hoy en día la CSU copia las exigencias más importantes de la asociación ecologista.

 

 

 

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